Era un callejón. Una penumbra y todo dormía.
Estaba la noche, y allá la luna yéndose.
Estaba ella grande y amarilla.
Era un callejón, y yo en el carro solo estaba.
Así, por mi ventana paso ese hombre.
Ese sucio y renco. Y frente de mi...
Frente de mi cayó al suelo.
En la calle él estaba, y yo solo observaba.
Mi garganta se entumió, y encorve mi espalda.
El se acomodaba. Parecía que había encontrado cama.
Entonces por la calle, a lo lejos, venia una patrulla.
Y paso. Paso tan cerca de él. Tan fuerte.
Casi lo atropella. Pasó a su lado, y se fue.
Nada hizo por él. Yo tampoco. Fue un impacto.
No sabes que hacer. No piensas pronto que hacer.
Me invadió la nostalgia, y pensé en ayudarle.
En eso entonces... si. Entonces el, lento,
se levantó, y partió. Ese sucio y renco.
Ese hombre que por mi ventana paso. Frente de mi.
Ese el de la calle. El que se acostó en el suelo.
Ese que no supe que le sucedía.
Ese que no se si veré otra vez y ayudare.
El que paso, cayo, se levantó y partió.
Mi triste historia en esta noche.
en Noviembre de 2009
Albertho Castro.

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