martes, 1 de enero de 2008

Historia para recordar


Hay algún lugar donde pueda estar verdaderamente solo? Solo con mis pensamientos. Pienso en mi familia. Pienso en mis amigos. Pienso en los segundos que resuenan a cada hora. Pienso en mi vida y en mis largos caminares. Lo pienso en voz alta y escucho a mis propios pensamientos hablar. Pero, de pronto suena una voz que no se parece mucho a la mía.

-Hola. Has caminado un buen tramo-.

Entonces abro mis ojos y me doy cuenta que o estoy solo. Hay alguien detrás cerca de las montañas, la nieve y el viento. Parece como voz de persona; aunque algo distinto (entonces pienso en ponerme en pie e irme. En no escribir ni hacer un solo dibujo más; ya tengo suficientes).

-Pero, antes escúchame. Ven a observar el día. Estoy tan feliz de que disfrutes lo que planee y escogí para ti-.

Me detengo y observo. Todo es tan majestuoso!! Esa voz parece no estar molesta. De hecho... parece amable. Acaso no me ve? Soy débil. Alguien que falla con frecuencia. No se usar mis alas. No soy bueno para hablar, y dibujo en mi soledad. No quiero mas pinturas (Entonces se inclina con dolor en su corazón).

-Quien te dijo esas cosas? (me pregunta) como lo sabes?-.

Me lo dicen los recuerdos. La gente con quien viví. La gente con quien vivo (comienzo a alejarme).

-Pero permíteme antes mirar tus hojas que hacen tan pesado tu caminar y aplastan tu corazón-.

Entonces me hizo ver lo que me doblaba y que hacía que mis alas cayeran.

-Ooh! Querido hijo: Estos dibujos que han hecho de ti, no se parecen a ti para nada-.

Después me arranco esas hojas sucias y arrojo al fuego todas las palabras feas. Se puso en

pie, diciendo:

-Detente aquí. Veras que lo que más necesitas es una imagen hecha por mí-.

Me detuve con paciencia viendo lentamente el horizonte. Luego, pasado algo de tiempo, dijo:

-Querido hijo: Es hora de que sepas como luces en verdad-.

Quito el velo que cubría mis ojos, y lo que vi me provoco entibiarme hasta los pies. Yo, junto a El, lucia más grande... más fuerte. Tenía en mi espalda unas alas muy fuertes y largas. Una mirada en mis ojos valiente y firme. Libre.

Pero, Señor? (dije), Acaso dices que ese... soy yo? Me gustaría pod

er creerlo. Pero... Señor: temo creerte.

-Yo sé quién eres, porque yo te cree. Yo construí la tierra y la puse en marcha. Yo sembré las praderas. Puse peces en el océano. Yo alimento a las aves Aunque el hombre lo dude: Ni uno de ellos nace sin que yo lo sepa. Yo te vi salir del lodo y el pasado. Yo he visto todo lo que hiciste y se todo lo que harás. Yo te di tu cuaderno y tu pluma. Tu cuaderno y tu lápiz; tus imágenes. Yo las escogí para ti. Son las cosas especiales para ti. La voz que te di es para que puedas cantar sobre los colores del otoño y sobre los campos de primavera. Yo te di tus manos para que aprendas a usarlas. Puedes hacer dibujos para mí. La mayoría de los hombres (dijo con tristeza) solo usan sus imágenes para hacer que otros se sientan desdichados-.

Yo solo pensé sobre las cosas que escuchaba. Luego, analizando

algo, pregunte: Señor? Si tu hiciste esta tierra asombrosa, no puedes hacer que el hombre aprecie tu creación y obedezca tus mandamientos? El, calladamente y con una sonrisa, me dijo:

-Un regalo que se reclama no es realmente un regalo-.

Busque en mi libreta y encontré varios escritos pasados que había hecho tiempo atrás y algunos dibujos, y dije: Son pensamientos lejanos, Señor. El sonrió con placer, y dijo:

-Lo conservaré como uno de tus regalos para mí-.

Entonces se inclinó, y dijo:

-Así luces, y así te veo yo. Conserva esto en tu libreta y ya verás que te librara de todos esos recuerdos y de todas esas mentiras que los otros te inventaron solo para hacerte sentir pequeño. Y, por último, tus alas. Sabes para que sirven. No solo para volar, hijo. Quiero que vueles muy alto. Llévame cerca y te sentirás más ligero-.

Sonreí, di un suspiro, y me sentí más grande y más fuerte. Más valiente y ligero. La carga se había ido. Me sentía limpio. Mire hacia arriba y hacia abajo. Todo es majestuoso. Rodee el cielo con una mirada; mire sobre los arbustos de lirios lejanos florecidos y sobre las plantas que cubrían las montañas, haciéndolas lucir más bellas y alegres. Ahora tengo ganas de vivir sin cargas. Tengo, además, la ligereza de escribir y hacer todas las cosas sin peso que me estorbe, sin esforzarme demasiado y con el deseo de hacerlo... sol

amente para El..

Albertho Castro.

1 comentario:

Anónimo dijo...

wuauu si que es una
histotia para recordar
i liked ..

la verdad es algo hermoso
que el mismo Dios que creo
los cielos, la tierra, los
animales, el mar, las flores, ect.
nos creo a nosotros.. =)

mee enkantoo !!!