viernes, 30 de noviembre de 2007

Decision

Todo está en silencio. Es temprano. Mi café esta caliente. El cielo aun esta negro. El mundo sigue durmiendo. El día se aproxima. Se acercara rugiendo por las montañas al levantarse el sol. La quietud de la madrugada se tornara en el ruido del día. La calma de la soledad se reemplazara por el golpeteo rítmico de la raza humana. El refugio de la temprana mañana lo invadirá las decisiones que deben tomarse y las obligaciones que deben cumplirse. Durante el tiempo quedare expuesto a las exigencias del día. Ahora es el momento en que debo tomar una decisión. Por causa de la cruz, tengo la libertad de decidir. Así que decido.

Elijo el amor.
Ninguna ocasión justifica el odio; ninguna injusticia autoriza la amargura. Elijo el amor. Hoy amare a Dios y lo que Dios ama.

Elijo el gozo.
Invitare a mi Dios para ser el Dios de las circunstancias. Rehusare la tentación de ser cínico. Rehusare ver en los problemas algo menos que una oportunidad de ver a Dios.

Elijo la paz.
Viviré habiendo sido perdonado. Perdonare para que pueda vivir.

Elijo la paciencia.
Pasare por alto los inconvenientes del mundo. En lugar de quejarme porque la espera es demasiado larga, agradeceré a Dios por un momento para orar. En lugar de cerrar mi puño ante mi debilidad, la encarare con gozo y valor.

Elijo la amabilidad.
Ser amable con los pobres, pues están solos. Amable con los ricos, pues tienen temor. Amabilidad que hace sentir bien a la gente y que provoca sonreír de asombro. Y amable con los malvados, pues de tal manera me a tratado Dios.

Elijo la bondad.
Prefiero estar sin un dólar antes que aceptar uno de manera deshonesta. Prefiero ser ignorado antes que jactarme. Prefiero confesar antes de acusar. Elijo la bondad.

Elijo la fidelidad.
Hoy guardare mis promesas. Mi hermana no cuestionara mi amor. Mi familia nunca tendrá temor de que yo no regrese a casa.

Elijo la mansedumbre.
Nada se gana por la fuerza. Elijo ser manso. Si levanto mi voz que solo sea en alabanza. Si cierro mi puño, que solo sea en oración. Si hago exigencias que solo sea a mi mismo.

Elijo el dominio propio.
Me niego a permitir que lo que se va a podrir gobierne lo eterno. Solo me llenare de gozo. Solo me apasionará mi fe. Solo Dios ejercerá influencia sobre mi. Solo Cristo me enseñara. Elijo el dominio propio.

Amor, Alegría, Paz, Paciencia, Amabilidad, Bondad, Fidelidad, Mansedumbre, Dominio propio. A estos encomiendo mi día. Si tengo éxito, daré gracias. Si fallo buscare su Gracia. Y después, cuando este día haya acabado, Pondré mi cabeza sobre la almohada y descansare... descansaré en mi Creador.

Albertho Castro.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La mejor manera de iniciar el dia :)